SE CONFIRMA LO QUE TODO EL PAÍS SABÍA


Todos los colombianos sabemos que Alvaro Uribe no dejaba nada al azar ni en en manos de sus colaboradores, y por lo tanto siempre estaba enterado, al detalle, de todo cuanto tenía que ver con las ejecutorias oficiales. Todos vimos que no era ajeno ni siquiera a las operaciones militares, y en varias oportunidades llamó la atención, en forma por demás inapropiada, a altos oficiales de las fuerzas armadas, porque no producían resultados. En síntesis, por su carácter y su manera de pensar, convencido de que ningún colombiano tenía ni su capacidad, ni su perspicacia ni su inteligencia, le hacía seguimiento continuo, pormenorizado y tenaz a todos sus ministros, y a todos los colaboradores de la casa de Nari.


No es entonces, ni extraño ni produce sorpresa la comprobación de que todos los seguimientos, las chuzadas y las intromisiones en la vida privada de los magistrados de la Corte S. de Justicia, de periodistas, críticos y opositores, se hacían por requerimiento suyo, porque además, esto hace juego, armoniza, con su estilo de salir a los medios de comunicación a poner en tela de juicio la autoridad moral de sus detractores, para colocarlos a su misma y enana altura moral, como hizo con los jefes paramilitares, que mientras los utilizó para el "show" de la desmovilización, eran personas serias y dignas de todo crédito, pero luego los condenó al ostracismo cuando comenzaron a implicar a sus amigos y familiares en actividades ilícitas. (Para leer la publicación de prensa, haga clic en el título)

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