MAS VALE PREVENIR

Los colombianos tenemos la mala costumbre de esperar a que sucedan los accidentes, los asesinatos, las inundaciones, los derrumbes y los desastres en general, para reunirnos a tomar medidas a fin de sofocar las consecuencias de esos hechos, y a declarar, en tono muy solemne, que se tomarán medidas para evitar que vuelvan a presentarse, o que se efectuarán investigaciones exhaustivas. Pero mientras nada sucede, a sabiendas de lo que puede pasar, no nos preocupamos por suprimir a tiempo las causas que pueden generar esos nefastos acontecimientos.

Queremos advertir públicamente sobre dos hechos que si no son corregidos a tiempo, -ojalá más tarde que temprano-, van a producir lesiones, mutilaciones y muerte de personas que, muy seguramente, tienen el inocente convencimiento de que los servidores públicos se preocupan por su seguridad, y que no sólo gastan tiempo inventando la forma de entrabar al máximo el funcionamiento del Estado, cuando de garantías y de servicios a los ciudadanos se trata.

En contra de lo que disponen las normas de tránsito y ante la mirada indiferente de las autoridades, por las calles de la ciudad y vías circunvecinas transitan unos automotores en estado de deterioro total, que constituyen no sólo causa de permanente contaminación ambiental, sino un serio peligro para la salud y la vida de los peatones y demás conductores. Por su estado, es evidente que nunca han cumplido con el requisito de la revisión técnico-mecánica pero, extrañamente, nadie ha decidido aplicar las normas que reglamentan este aspecto de elemental seguridad ciudadana a esas chatarras ambulantes. Sin embargo, paradójicamente, a diario se ve a los agentes de la Policía deteniendo vehículos nuevos y en perfectas condiciones, -conducidos por personas que evidencian alguna capacidad económica-, para exigirles el certificado de revisión.

Otro factor de peligro, que no tarda en producir un accidente fatal es la llegada y salida de los estudiantes de la Universidad de Pamplona a su sede de Villa del Rosario, por cuanto no existe un puente peatonal que permita atravesar la autopista a la Parada, sin exponerse a ser atropellados por automóviles y motocicletas. En esa vía ya han sido arrolladas varias personas humildes, sin que el hecho haya merecido la menor atención de nadie. Las directivas de la Universidad y las autoridades del Municipio de Villa del Rosario, no deben esperar a que cualquier día un loco motorizado, de tantos que andan sueltos por la ciudad y que nunca han recibido instrucción sobre las normas de tránsito, o una de esas chatarras rodantes que a alta velocidad transportan artículos de contrabando perseguidos por patrullas policiales que nunca reportan positivos, produzca la muerte de un grupo de estudiantes, para salir a los medios de comunicación a dar demostraciones de su singular talento y capacidad gerencial, prometiendo gestionar la construcción de un puente peatonal para que esa clase de tragedias no se vuelvan a presentar.

Adendo.- Si en Cúcuta existen autoridades que nos protejan de la contaminación por ruido, proveniente de pitos y cornetas, especialmente en las horas de la noche, ¿dónde están?


Publicado en LA OPINION. Miércoles 6 de octubre de 2010

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