LA PREGUNTA IMPRUDENTE DE CESAR GAVIRIA



No parece prudente que César Gaviria ande echándole vainas al Partido Verde, porque creo que es con el único que tendría afinidades el partido liberal, a la hora de hacer coalición en la segunda vuelta, ante el fracaso de su lánguido candidato presidencial.


Emplazar a Mockus, o a su partido, a que diga qué piensa hacer con el País, es imperdonable en quien ha coadyuvado en muy buena medida a hacer del Partido Liberal lo que hoy es, primero, porque esa pregunta implica reconocer, por anticipado, que su partido ya está derrotado y que no tiene vocación de poder. En segundo término, porque, como ya lo anoté, no parece lógico que después de hacer ocho años de oposición al régimen ultra-reaccionario de Uribe y su aliado el Partido Conservador, vaya a querer reelegirlo a través de Juan Manuel Santos, quien no sabe más que repetir a diario que él es el continuador de las ideas y de las políticas de Alvaro Uribe.


La pregunta del Dr. Gaviria, contribuye a ponerle las cosas demasiado fáciles al profesor Mockus, pues la respuesta fluye fácilmente, teniendo en cuenta que éste no hace parte de la clase política tradicional y corrupta a la que sí pertenece Gaviria, que se ganó la presidencia en una tómbola (o en una tumba?). Lo que está por hacer, y lo que debería hacer el Partido Verde, es todo lo contrario a lo que han hecho los políticos tradicionales, y con mayor énfasis el gobierno que pronto expira: ejercer el poder con escrúpulos y criterios de beneficio común; combatir efectivamente y de manera implacable, la corrupción oficial; no dejarse cautivar por el clientelismo y la politiquería; rechazar y condenar con vehemencia y de manera pública, cualquier clase de delito cometido por servidores públicos, sin importar el cargo que desempeñe el delincuente; apartar a los habitantes de la Casa de Nariño, de la tentación de hacer negociados aprovechando su relación familiar con el Presidente; adoptar medidas que favorezcan a todos los compatriotas por igual, y no a grupos de privilegiados; proponer normas y adoptar una legislación que otorgue todo su mérito y justo valor a la fuerza de trabajo, partiendo del hecho cierto de que ella es tan necesaria como el capital, en la producción de la riqueza; meter en cintura a los banqueros, que se vienen enriqueciendo desmesuradamente y sin justificación alguna; revisar y poner límites a los tratados suscritos con los Estados Unidos de América, con relación a las bases militares, de modo que dejen de ser violatorios de la soberanía y autodeterminación de nuestro País; no desviar los recursos de la salud y de la educación para dedicarlos a la guerra; combatir a los grupos armados ilegales aumentando el empleo y disminuyendo la injusticia y desigualdad social, en decir, tomando medidas efectivas para hacer realizable el anuncio contenido en la Constitución Nacional, de que somos un “Estado Social de Derecho”; modificar el Sistema de Seguridad Social, para hacer que el pueblo tenga acceso a ese servicio en condiciones dignas, y deje de ser negocio de unos pocos …. Podría seguir enumerando todo lo que está por hacer, pero la lista sería demasiado extensa, porque se hace necesario reconstruir el País, que luego de estos ocho años de gobierno queda en un lamentable estado de postración moral e institucional.

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