EL VICEPRESIDENTE SALIÓ A RESPIRAR


Las cobardes insinuaciones del lánguido Vicepresidente Santos en contra de Ramiro Bejarano Guzmán, es la confirmación del estilo que desde la presidencia han impuesto Uribe y su pandilla, quienes nunca dan explicaciones sobre sus torcidas actuaciones, pues tienen por norma que cuando reciben alguna crítica o les destapan algún proceder incorrecto o delictuoso, de inmediato buscan la manera de enlodar a su contradictor, para trasmitirle a la opinión pública la idea de que sus críticos también se revuelcan en la piscina de caca que ellos, por un imperativo psicológico, han construido en todo su entorno.

Recordemos que cuando la Corte S. de Justicia comenzó a investigar a los congresistas y funcionarios de este gobierno, por sus relaciones con grupos criminales, lo que dio origen a la denominada para-política, a los pocos días, el propio Uribe salió a descalificar la autoridad moral de los magistrados, relacionándolos (sin pruebas) con los mafiosos que se habían convertido en mandaderos de la Casa de Nari, a donde entraban y salían por el sótano, escoltados por Don Berna (Bernardo Moreno), sin necesidad de cita previa ni incómodas requisas.

De la misma manera, los periodistas que le formulan críticas al gobierno por corrupto, por los asesinatos de inocentes jóvenes desempleados o discapacitados mentales; por las interceptaciones telefónicas, o por los integrantes y amigos del gobierno y que hoy están pagando cárcel por sus actuaciones ilícitas, de inmediato son calificados de simpatizantes o aliados de los terroristas.

A quienes propugnan por un acuerdo humanitario y hacen gestiones para la liberación de los secuestrados, el presidente los llama “el ala política de la guerrilla”, porque lo enferma pensar que los colombianos vayan a mirar con simpatía las liberaciones que la guerrilla viene haciendo, o porque se pueda llegar a pensar que esos son logros de Piedad Córdoba.

Justamente, en desarrollo de esa rastrera estrategia y para ella, convencidos de que no existe gente honesta, porque sólo tratan a sus pares, los pandilleros de palacio montaron todo el criminal engranaje de las interceptaciones telefónicas, seguimientos y averiguaciones extra-judiciales sobre la vida privada de los magistrados de la Corte S. de Justicia, los opositores del gobierno y los periodistas.

Por manera que, no es nada extraño que el Vice, como le gusta que lo llamen, saque la cabeza de la cloaca para despelucarse en contra de uno de los críticos más fuertes de este gobierno dictatorial, con la maliciosa reminiscencia de un episodio que en su momento fue suficientemente aclarado, pero que intenta explotar en su abyecto y por demás vano propósito de sembrar dudas sobre la integridad moral de uno de los contradictores de su amo. (Haga clic en el título, para ir a la carta que le envío el Dr. Bejarano, al Vice)

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